¿Por qué nace Burbuja?

Burbuja nació de una búsqueda.

Después de años trabajando en educación y formándome en algunas de las filosofías más importantes sobre el desarrollo humano, me di cuenta de algo profundo: no existía un lugar que realmente llevará a la práctica aquello que yo había estudiado. Había teoría, había discursos, había buenas intenciones… pero no había un espacio que honrara de verdad la naturaleza de la infancia, su emocionalidad, su curiosidad ni su enorme potencial.

Burbuja surge precisamente de ese vacío. De la necesidad de crear un proyecto que respondiera verdaderamente a la infancia desde tres pilares esenciales: un modelo pedagógico sólido, el rol del maestro como una figura que acompaña y guía desde una presencia atenta y cuidadosa y un entorno que educa a través de sus espacios.

Queríamos una escuela donde lo que se dice y lo que se hace estuviera alineado. Donde los niños fueran vistos, escuchados y acompañados desde la esencia de quienes son.

Escuela alternativa
BURBUJA, una escuela alternativa

Elegimos ser una escuela alternativa porque la educación convencional se ha quedado atrás.

Durante décadas, la educación ha puesto lo académico por encima de lo emocional.
Ha pedido a los niños aprender sentados, callados y desconectados de su cuerpo; aprender lo mismo, al mismo tiempo, olvidando que los primeros años son vitales para construir seguridad, autonomía, empatía y pensamiento crítico.

Ser una escuela alternativa no significa “sin límites” o “sin conocimientos”.
Significa ir más profundo, ser más humano y más coherente con el desarrollo real del niño.

En Burbuja, ser una escuela alternativa implica:
– Poner al centro las emociones
– Respetar los ritmos
– Cuidar los vínculos, acompañar sin castigos ni amenazas
– Confiar en la capacidad natural del niño para aprender
– Y entender que el juego no es ocio: es la forma más pura y poderosa de aprender.

Escuela alternativa Burbuja es para las familias que saben que la educación debe cambiar.

Burbuja es para las familias que saben que la educación debe cambiar.

Para quienes buscan un espacio donde sus hijos crezcan en libertad, con respeto y con una comprensión profunda de sus necesidades emocionales. Es para quienes saben que cada niño tiene intereses propios, una vida interior rica y merece ser acompañado sin etiquetas ni comparaciones.

Es también para las familias que entienden que educar no es solo aprender a leer y escribir, sino formar seres humanos sensibles, empáticos y capaces de relacionarse con el mundo desde la conciencia y el respeto.