Un modelo que respeta los tiempos y celebra las diferencias.

Nuestro modelo educativo está compuesto por pilares pedagógicos que se complementan entre sí, creando un entorno donde los niños aprenden con alegría, autonomía y confianza.

Los niños necesitan libertad y tiempo para jugar. Jugar no es un lujo, es una necesidad.”

Kay Redfield Jamison

El juego no es un simple pasatiempo ni algo para el tiempo libre: es esencial para el desarrollo infantil.

Estudios indican que jugar favorece la maduración cerebral, estimula funciones ejecutivas como la atención y la resolución de problemas, y refuerza las habilidades sociales y emocionales al permitir que los niños experimenten, exploren y creen en un entorno seguro. Negarlo o limitarlo es un grave error, porque sabemos que a través del juego los niños construyen aprendizajes, emociones y vínculos que los acompañarán toda la vida.

niños de diferentes edades

Grupos Multigrado.

La convivencia entre edades es uno de nuestros sellos. Niños mayores y pequeños comparten el mismo espacio, lo que fomenta la empatía, la colaboración y el aprendizaje natural entre pares. Los más grandes refuerzan lo que saben al enseñarlo, y los pequeños se inspiran y aprenden al observar.
Pedagogia Alternativa

Reggio Emilia.

Inspirados en esta pedagogía, ponemos al niño en el centro de su aprendizaje. Creemos que cada infancia es única e irrepetible, por lo que ofrecemos un entorno que respeta su individualidad y estimula su creatividad innata a través de materiales, espacios y propuestas abiertas.
Lectoescritura

Método Filadelfia.

Nuestro programa de lectura y escritura se basa en experiencias reales y significativas. Los niños se apropian del lenguaje a partir de su vida cotidiana, desarrollando comprensión, expresión y, poco a poco, el reconocimiento natural de palabras escritas.

El Círculo Mágico.

Cada día se abre un espacio de encuentro que fortalece la pertenencia y la seguridad emocional. Es un momento para compartir, conversar, aprender juntos y generar conexión con el grupo, sentando las bases de un día equilibrado y lleno de sentido.
Niños jugando y conectando con sus emociones y la guía en la escuela

Disciplina Positiva: educar desde el respeto y la conexión.

La base de toda relación es el respeto mutuo. En Burbuja, la Disciplina Positiva forma parte esencial de nuestro modelo educativo. Acompañamos a los niños con firmeza y cariño, guiando con empatía y creando un ambiente donde la calma, la conexión y el autocontrol son parte del día a día.

Por ello, nos alejamos por completo de los castigos, los gritos y las prácticas autoritarias, entendiendo que educar no es imponer, sino acompañar, escuchar y enseñar habilidades para la vida desde el respeto y la comprensión.

Además, ofrecemos talleres de Disciplina Positiva para padres a lo largo del año, porque creemos que este enfoque no solo debe vivirse en la escuela, sino también en casa, fortaleciendo los vínculos familiares y construyendo una misma mirada educativa.

El movimiento: la primera forma de aprender.

En Burbuja creemos que el movimiento es una forma natural de aprender y una parte fundamental de nuestro modelo educativo.
A través del juego, la danza y el yoga, los niños descubren su cuerpo, fortalecen su coordinación y desarrollan confianza en sí mismos mientras se expresan libremente.

Cada propuesta parte de la observación atenta de sus necesidades y ritmos, creando experiencias que favorecen su bienestar físico y emocional. Al moverse, los niños se conectan con su cuerpo, regulan sus emociones y aprenden a encontrar equilibrio entre la acción y la calma. En un ambiente respetuoso, alegre y lleno de posibilidades, el movimiento se convierte en un lenguaje para explorar, disfrutar y crecer.

Niña pequeña realizando actividades de movimiento ludico
Niños aprendiendo a montar bicicletas con seguridad
modelo educativo alternativo
Educación emocional en la primera infancia

Preparados para construir relaciones sanas a lo largo de su vida.

En Burbuja damos especial atención al desarrollo emocional porque entre el nacimiento y los 7 años se forman las bases de la inteligencia emocional, la autoestima, la regulación y la forma en que los niños se relacionarán con el mundo. La neurociencia demuestra que cada experiencia —un abrazo, una palabra de aliento, un límite respetuoso— construye conexiones que influyen directamente en cómo gestionan la frustración, resuelven conflictos y desarrollan empatía.

El sistema educativo tradicional ha ignorado esta realidad, priorizando lo académico por encima del bienestar emocional. Pero en los primeros años, el aprendizaje verdadero nace del juego, el vínculo y la relación, no de la presión ni el exceso de tareas.

Cuando se acompañan las emociones, los niños se sienten capaces, seguros y conectados; y es entonces cuando las habilidades cognitivas surgen de forma más sólida y natural. Por eso, la educación emocional es un pilar esencial en Burbuja: porque queremos niños emocionalmente fuertes, conscientes y preparados para construir relaciones sanas a lo largo de su vida.

Ateliers: Donde aprender es crear, sentir y experimentar.

Los Ateliers son espacios de exploración y creación donde los niños investigan, experimentan y expresan sus ideas a través de distintos lenguajes: el arte, el movimiento, los materiales, la luz, el sonido y la imaginación. Inspirados en el enfoque Reggio Emilia, estos espacios invitan a los niños a aprender haciendo, probando y descubriendo.

En los Ateliers, los niños desarrollan la creatividad, la concentración, el pensamiento crítico y la capacidad de resolver problemas. No se trata de obtener un resultado final, sino de valorar el proceso, la curiosidad y la expresión personal de cada niño.

Estos espacios fomentan la observación, el diálogo y la colaboración, permitiendo que cada niño explore a su propio ritmo en un ambiente cuidado, estético y lleno de posibilidades. Los Ateliers son una parte esencial de nuestro modelo educativo, porque sabemos que aprender es crear, sentir y experimentar.